Una frase que no debemos olvidar cada vez que nos sintamos ofendidos por algo.
Quiero narrar lo que me sucedió ayer, aunque antes diré que esta entrada está un poco ligada a la entrada de "¿Por qué tenemos hijos?". Vamos allá:
Comiendo con mi familia, yo había guardado silencio a sabiendas de que mis palabras alteran mucho a mi hermano. Sale el tema de que los padres de mi cuñado no supieron, o no quisieron ver, lo mal que estaban gestionando su relación con la madre de su nieta Nicole. De mi boca salieron las siguientes palabras como un resorte "quizás la ceguera física de Pili tenga que ver con esa ceguera de la que hablais"... Mi hermano, muy ofendido, salto cono un resorte y empezó a insultarme e incluso a darme tobas... Gracias a Dios una fuerza invisible me sacó del salón para evitar problemas mayores.
Es curiosos como una " posible verdad" que en teoría no te afecta directmente puede llegar a ofenderte... Esto demuestra la interconexión que existe y que hay verdades universales que nos pueden afectar a todos. Por ello cuando algo nos ofende tengamos muy presente que podemos estar oyendo una gran verdad universal o más aún...que estamos llenos de un odio inconsciente hacia un ser inocente fruto de unos celos que en su dia, quizás debido a nuestra corta edad, no supimos procesar, pero que a dia de hoy no hay escusas para procesarlos y perdonar a ese ser inocente que estaba más cerca de Dios que nosotros.
Y ojo...quizás a mayor ofensa, mayor verdad... y mayor debe ser nuestro trabajo para perdonar y conseguir el perdón de nuestro herman@ y por ende... acercarnos al perdón de Dios.